CONDICIONES DE LAS GRAMÁTICAS PEDAGÓGICAS PARA LA ENSEÑANZA DE ELE
Francisca Castro Viudez
Escuela Oficial de Idiomas «Jesús Maestro». Madrid
1. INTRODUCCIÓN
Christopher, un estudiante inglés de unos treinta años llevaba tres en España trabajando en una empresa como informático cuando empezó a estudiar español en la escuela de idiomas. Una tarde, al llegar a clase se acercó a mi mesa, eufórico, a decirme: «Francisca, esta mañana un compañero me ha traído unos papeles y me ha dicho: «Toma, Chris, para que los veas», «para-que- los-veas: para que + subjuntivo, ¿qué te, parece?». Yo me quedé perpleja. Efectivamente, pocos días antes en clase habíamos presentado y trabajado la estructura anterior. ¿Por qué tanto jaleo por una estructura gramatical? ¿Es que en los tres años anteriores no la había oído nunca? Seguramente la había oído bastantes veces, pero lo que me estaba queriendo decir es que ese día había advertido la regla en cuestión dentro de su interacción comunicativa. Esta anécdota ilustra muy bien una de las ideas presentes en los últimos modelos teóricos de aprendizaje de lenguas que enfatizan la importancia de la instrucción formal en el aprendizaje de la L2. Por ejemplo, Schmidt, un lingüista investigador de Adquisición Segundas Lenguas reseña en un diario cómo fue su experiencia de aprendizaje del portugués en Río y de su análisis sacó la conclusión de que normalmente tomaba conciencia de ciertas formas del input de fuera de la clase una vez se las habían enseñado (Larsen-Freeman: 293), exactamente como le ocurrió a Christopher. Y ese es, a nuestro parecer, el papel primordial que desempeña la instrucción formal: ayudar al aprendiz a advertir las formas y las regularidades del sistema lingüístico para que pueda ir construyendo su propio sistema.
Además de justificar la necesidad de la instrucción formal en la clase de L2, pretendo hablar en esta comunicación de las gramáticas pedagógicas y de las características de las reglas de las gramáticas pedagógicas.
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