¿Qué son las oraciones gramaticales?
La definición tradicional de oración gramatical dice que esta es un “conjunto de palabras que expresa un juicio con sentido y autonomía sintáctica”.
Más modernamente, se define como “el constituyente sintáctico independiente más pequeño capaz de informar o expresar por medio de un idioma la realización de un enunciado, esto es, revelar con palabras el contenido de una proposición lógica, un mandato, una petición, una pregunta o acto ilocutivo o de habla que incluya algún tipo de predicado o desarrollo sintáctico estructurado de sentido completo”.
Desde otro punto de vista, toda oración se compone de sujeto + predicado. El sujeto tiene que ser un SN (Sintagma nominal) y el predicado, un SV (Sintagma verbal). No existe oración si no tenemos un verbo. Con esta condición diferenciamos una oración gramatical de un enunciado. Si decimos ¡Alto ahí!, lo consideramos un enunciado con función imperativa, pero no una oración.
¿Existen oraciones sin sujeto?
Según la definición anterior, no puede haber oraciones sin sujeto. Es más, en la composición del verbo núcleo del Sintagma verbal entra el morfema de persona (primera, segunda y tercera del singular y del plural), que, en ausencia de un sujeto explícito, nos indica quién es el sujeto de la acción verbal.
(1) Fuimos al teatro y vimos una obra buenísima.
La riqueza morfológica del verbo español nos permite elidir muy frecuentemente el pronombre correspondiente, (nosotros nosotras en este caso). En otros idiomas es necesario explicitar el pronombre, componente del Sintagma nominal.
We went to the theater and saw a very good play.
¿Qué son las oraciones impersonales?
Si dejamos a un lado las construcciones con verbos impersonales (llueve, hace frío, no hay más patatas, etc.), desde el punto de vista de la pragmática, podemos considerar oraciones impersonales una serie amplia de proposiciones en las que el hablante decide hacer una afirmación (o mandato o pregunta) sin expresar claramente quién (o qué) es el sujeto agente de tal proposición.
En la interacción comunicativa, los hablantes disponen (y utilizan) de varias estrategias con el fin de minimizar la importancia y la presencia del sujeto agente de la acción en su elocución. Son muchas y variadas las razones por las que los hablantes deciden usar estos mecanismos, que también se pueden llamar de “indeterminación” del sujeto.
Así, se consideran impersonales (hablando pragmáticamente, no desde la sintaxis) construcciones como las siguientes:
- A Francisca le han robado el móvil otra vez.
- Han dicho que es mejor quedarse en casa, por el mal tiempo.
- Te tiras cuatro años en la universidad estudiando una carrera y luego, nada, no encuentras trabajo.
- Hoy hay que limpiar los cristales y fregar los baños sin falta.
- Con este tiempo tan cambiante, una no sabe ya que ponerse.
- Todo el material se ha revisado meticulosamente.
- En la clase no se come ni se bebe.
- Se agradecerá toda la información que puedan darnos.
- ¡Carlos!, no se habla con la boca llena.
Vemos que todas estas oraciones tienen en común la indeterminación del sujeto agente.
Vamos a analizar algunas de estas construcciones impersonales.
1. Construcciones con verbo en tercera persona del plural.
Son muy frecuentes cuando nos referimos a empresas o entidades que nos transmiten un mensaje cuyo emisor concreto desconocemos. O no nos interesa determinar.
He llamado a Telefónica (empresa de telefonía) y me han dicho que vendrán mañana a instalar la fibra.
A Juan lo han despedido del trabajo porque no cumplía los objetivos mínimos.
Dicen que ahí van a construir un casino enorme.
Ya han publicado la lista de aptos y no aptos, vamos a verla.
2. Construcciones en segunda persona del singular.
En estas oraciones el hablante hace una afirmación generalizadora en la que se incluye él mismo. Son propias del lenguaje coloquial.
En esta empresa, si no produces al máximo, te echan sin contemplaciones.
3. Construcciones con uno-a + tercera persona del singular
Puede tener dos sentidos. En unos casos, el hablante utiliza el pronombre uno-a como generalizador, para referirse a “todo el mundo”, donde él-ella está también.
Cuando uno llega ante la fachada del Obradoiro en Santiago, se queda extasiado.
En otros casos, el hablante usa uno (una) para evitar el pronombre yo. Denota humildad por parte del emisor y en este sentido se utiliza cada vez menos.
Para llegar hasta donde he llegado con mi arte, una ha tenido que luchar mucho.
4. Hay que + infinitivo
La perífrasis obligativa en forma impersonal es sumamente útil para distribuir tareas sin tener que mencionar (o acusar) exactamente al interlocutor que debería / debe realizarlas. En este caso, la intención del hablante es excluirse a sí mismo-a.
En conclusión, hay que hacer algo para conseguir más socios para el club.
Hay que ser más puntual.
Se recuerda que hay que cerrar la puerta con llave cuando sale la última persona.
Para dirigirse a unos interlocutores concretos el hablante utiliza la perífrasis con el verbo tener + que + infinitivo.
Juan, tienes que hacer algo para conseguir más socios para el club.
María, Jorge, tenéis que ser más puntuales, que siempre llegáis tarde.
5. La voz pasiva
Si estamos de acuerdo en que la estructura natural y primaria de la enunciación es:
Picasso + pintó + el “Guernica”,
Sujeto + verbo + objeto directo
el cambio de esta estructura a la voz pasiva, esto es,
El “Guernica” + fue pintado + por Picasso
sujeto paciente + verbo pasivo + complemento agente
supone la intención del hablante de trasladar el foco de la información desde el autor del cuadro (Picasso) al objeto pintado (el “Guernica”).
El uso de esta construcción pasiva clásica en español, a diferencia de otros idiomas cercanos, ha quedado relegada a textos escritos periodísticos e históricos, principalmente.
En su lugar, tenemos otra estructura pasiva característica del español a la que solemos llamar pasiva refleja por la presencia del pronombre se.
se + han pintado + muchos cuadros + en este taller.
se + verbo activo + sujeto pasivo
Puesto que en este tipo de estructuras el sujeto agente responsable de la acción “desaparece” totalmente o en parte, podemos considerar que la voz pasiva es una de las formas que el hablante utiliza para la expresión de la impersonalidad, o lo que es lo mismo, para expresar la indeterminación del sujeto agente.
Por otro lado, a efectos pedagógicos, en la clase de ELE consideramos que tanto las pasivas reflejas, en las que aparece un sujeto pasivo, como las impersonales reflejas, donde no se explicita ningún elemento que pueda considerarse sujeto, pertenecen a la misma categoría, tienen un origen común en la estructura profunda. Se puede observar en equivalencias como las siguientes:
- ¡Profe, desde aquí no se oye bien! (= impersonal refleja)
- Desde la habitación del hotel se oían las conversaciones de los camareros. (=pasiva refleja)
- ¡Diego, no se habla con la boca llena!
- En España se hablan varios idiomas .
6. Construcciones con se
Teniendo en mente que el objetivo principal del hablante al utilizar una estructura impersonal, es minimizar la importancia del sujeto agente, podemos ver más específicamente algunas funciones que realizan estas estructuras, pasivas reflejas e impersonales.
A) Ocultar el origen de la información:
Se comenta que los precios no subirán mucho este año.
B) A esta función de ocultamiento se une la de evadir la responsabilidad del sujeto. En estos casos, el hablante es a la vez sujeto agente de la acción, pero se escuda detrás de una forma impersonal.
Se ha revisado tu proyecto y no se ha aprobado.
(Cuando el destinatario del mensaje sabe que el emisor es quien tenía la responsabilidad de aprobar o no ese proyecto)
C) Generalizar, hablar de costumbres. Equivale a “todo el mundo”, “la gente”, o “nadie” cuando se trata de una negación.
En España no se usa mucho el tratamiento formal con usted.
D) Dar instrucciones para realizar una tarea, ya sea “hacer una paella”,“poner en marcha la lavadora”, o “quitar una mancha de chocolate de una prenda de ropa”.
Para hacer la paella, primero se limpian los mariscos, luego se cortan las verduras.
E) Similar al valor anterior es el de educar, dar instrucciones de comportamiento social. Es la forma en que los padres, madres, educadores y abuelas se dirigen a los niños:
Lucía, ¡eso no se hace!
Eso no se toca.
Mientras los mayores hablan, no se interrumpe.
F) Muy cerca de las funciones anteriores, está la de dar normas, prohibiciones y permisos:
Absorber se escribe con dos bes.
Profe, ¿cómo se dice “estupendo” en inglés?
Ya sabéis que no se puede copiar de internet.
Como conclusión quería resaltar la importancia del análisis pragmático de los textos, no solo en las clases de ELE, sino también en cualquier contexto educativo. Si enseñamos y aprendemos a reconocer la intención de los emisores de información tendremos más oportunidades de descubrir las manipulaciones malintencionadas de cualquier tipo.
NOTAS:
- En una entrada próxima me referiré a los recursos que se utilizan para impersonalizar los textos. (Ver página 152 de DIÁLOGOS C1,y APRENDE GRAMÁTICA Y VOCABULARIO 4, página 122, en editorial SGEL)
- En una conferencia impartida en 1984, el profesor Josse de Kock anunció que en su departamento de Lingüística Computacional de la Universidad de Leuven habían observado que las construcciones con se (impersonales y pasivas reflejas) constituían más del cincuenta por ciento en el corpus de español estudiado por ellos.







